
¿Qué es la cervicalgia?
La cervicalgia es el dolor localizado en la zona del cuello. Es una de las molestias musculoesqueléticas más frecuentes en las personas mayores y puede aparecer de forma puntual o mantenerse durante semanas o meses. En muchas ocasiones se acompaña de rigidez, dificultad para girar la cabeza e incluso dolor que se irradia hacia los hombros o la parte superior de la espalda.
Aunque el envejecimiento favorece ciertos cambios en la columna cervical, el dolor no debe considerarse una consecuencia inevitable de la edad. En la mayoría de los casos puede mejorar mediante ejercicio, hábitos posturales adecuados y tratamiento fisioterapéutico.
¿Por qué aparece?
Las causas más habituales son:
- Artrosis cervical y desgaste de las articulaciones.
- Pérdida de elasticidad muscular y ligamentosa.
- Permanecer mucho tiempo sentado o mirando hacia abajo (televisión, móvil, lectura).
- Estrés o tensión emocional, que aumenta la contracción de la musculatura cervical.
- Debilidad de la musculatura del cuello y los hombros.
- Dormir con una almohada inadecuada.
- Movimientos bruscos o sobreesfuerzos.
Síntomas más frecuentes
- Dolor en la parte posterior del cuello.
- Rigidez al girar la cabeza.
- Sensación de cuello «bloqueado».
- Dolor que se extiende hacia hombros o escápulas.
- Dolor de cabeza de origen cervical.
- Disminución de la movilidad.
- Sensación de tensión muscular constante.
Si además aparecen hormigueos, pérdida de fuerza en brazos o manos, dificultad para caminar o pérdida del control de esfínteres, es importante acudir al médico para una valoración.
Factores que empeoran el dolor
- Permanecer mucho tiempo en la misma postura.
- Mirar continuamente el teléfono móvil.
- Dormir boca abajo.
- Sedentarismo.
- Estrés mantenido.
- Evitar mover el cuello por miedo al dolor.
¿Qué puede hacer la fisioterapia?
El tratamiento suele incluir:
- Educación sobre el dolor y el movimiento.
- Ejercicio terapéutico.
- Movilizaciones articulares.
- Técnicas para disminuir la tensión muscular.
- Fortalecimiento de la musculatura cervical y escapular.
- Reeducación postural.
- Recomendaciones para las actividades de la vida diaria.
El objetivo no es únicamente quitar el dolor, sino recuperar la movilidad y prevenir futuras recaídas.
Ejercicios recomendados
1. Movilidad cervical
Realizar movimientos lentos:
- Girar la cabeza hacia derecha e izquierda.
- Inclinar la oreja hacia cada hombro.
- Mirar hacia arriba y hacia abajo.
Realizar entre 8 y 10 repeticiones sin provocar un dolor intenso.
2. Retracción cervical («hacer papada»)
Sentado con la espalda recta.
Llevar la barbilla hacia atrás sin bajar la cabeza, como si quisiéramos hacer una doble barbilla.
Mantener 5 segundos.
Realizar 10 repeticiones.
Este ejercicio mejora la postura y fortalece la musculatura profunda del cuello.
3. Juntar los omóplatos
Sentado o de pie.
Llevar los hombros ligeramente hacia atrás y juntar los omóplatos sin elevar los hombros.
Mantener 5 segundos.
Repetir 10-15 veces.
4. Estiramiento del trapecio
Inclinar suavemente la cabeza hacia un lado ayudándose con la mano.
Mantener 20-30 segundos.
Repetir hacia ambos lados.
5. Elevación de brazos
Elevar lentamente ambos brazos por delante hasta donde resulte cómodo.
Mejora la movilidad del hombro y disminuye la rigidez asociada al cuello
Consejos para el día a día
- Cambiar de postura cada 30-45 minutos.
- Mantener la televisión o el ordenador a la altura de los ojos.
- Evitar mantener la cabeza inclinada hacia delante durante mucho tiempo.
- Dormir con una almohada que mantenga el cuello alineado.
- Caminar diariamente.
- Realizar ejercicios de movilidad aunque exista una ligera molestia.
- Aplicar calor local durante 15-20 minutos cuando exista mucha rigidez (si no hay contraindicación médica).
Mitos frecuentes
«Si me duele el cuello debo dejar de moverlo.»
❌ Falso. El reposo prolongado suele aumentar la rigidez.
«La artrosis siempre produce mucho dolor.»
❌ No necesariamente. Muchas personas tienen artrosis visible en las radiografías y apenas presentan síntomas.
«Crujirse el cuello lo coloca en su sitio.»
❌ No. El sonido no significa que las vértebras se recoloquen y hacerlo de forma repetitiva puede no ser recomendable.
«El ejercicio empeora el desgaste.»
❌ Todo lo contrario. El ejercicio adecuado ayuda a mantener las articulaciones, mejora la fuerza y disminuye el dolor.
